María Laura Vigliecca: “Vamos por el SadeM federal”

Entrevista a María Laura Vigliecca

“Vamos por el SadeM federal”

El Sindicato Argentino de Músicos marcha a nuevas elecciones de su conducción nacional el próximo 2 de agosto. LA NOTA conversó con María Laura Vigliecca, actual Secretaria de Organización, para tener su visión sobre la situación general de los trabajadores de la música y hablarnos de la plataforma que la LISTA CELESTE presenta para el nuevo mandato.

 

¿Qué situación viven hoy los músicos, transcurrido un año y medio desde la asunción del gobierno nacional de Mauricio Macri?

MLV: La situación actual es muy mala, y tiende a empeorar como consecuencia de la política económica del gobierno que golpea a los trabajadores y a los sectores más vulnerables.-  Lo cierto es que el gobierno anterior, por los músicos en particular no hizo mucho. Por supuesto que ha habido políticas culturales y de empleo que de alguna forma implicaban fuentes de trabajo, pero en materia de derechos, los músicos no fuimos los más beneficiados, lo que nos ubica en un lugar de mucha debilidad normativa para enfrentar la realidad que nos presenta el modelo neoliberal del macrismo.-  En 2006 nos derogaron la reglamentación de la ley 14.597 por la presión de algunos compañeros a los que, tal vez, no supimos transmitir lo que veíamos que se venía, y por muchos otros músicos que al amparo del éxito en su profesión se convirtieron en empresarios de sus propios grupos.- Así perdimos la posibilidad de exigir en el ámbito nacional la confección del contrato de trabajo escrito.- Parece poco pero esto impacta directamente en los modos de contratación y transforma la pelea en titánica a la hora de exigir que nuestro trabajo se enmarque en la legislación laboral con todos los beneficios que ésta otorga a los trabajadores.

Luego vino la reglamentación de la ley de medicina prepaga, en la que se estableció que los trabajadores que no tuvieran aportes a las obras sociales por el sistema relación de dependencia permanente, no fueran considerados  titulares del derecho de acceder al sistema solidario de salud.- Quedamos afuera de este beneficio casi el 90% de la profesión ya que los músicos somos trabajadores eventuales, salvo los compañeros que trabajan en las orquestas estables. El gran objetivo es llegar con la OSdeM a todo el país: éste es uno de los desafíos que nos planteamos para el próximo mandato.-

Después vino Macri con su neoliberalismo reciclado y recargado. La política del actual gobierno profundizó la crisis. Se cierran de manera constante las fuentes de trabajo en el ámbito privado y se redujeron fuertemente las contrataciones en el ámbito público, consecuencia del corrimiento del estado y la falta de políticas culturales.- Sin contar con el achicamiento del mercado interno, la pérdida del poder adquisitivo del salario impacta directamente en nuestra profesión, lo primero que abandona un trabajador cuando la guita no alcanza es el acceso a los espectáculos, dejamos de ir al cine o al teatro, o a un show, ya que el incremento en los precios de la canasta básica, los tarifazos, los recortes en subsidios, el alza en el costo del combustible y el transporte impactan directamente en el consumo. Hoy el salario solo alcanza, en el mejor de los casos, para comer y pagar el gas.-  No podemos cuantificar despidos y baja en la actividad, ya que no existen estadísticas, pero podemos decir que el impacto de las políticas de Macri en el área de cultura es por demás preocupante y no se vislumbra un cambio de rumbo en ese sentido, más bien lo que vemos a futuro es el recrudecimiento de estas medidas, por eso nos perece indispensable avanzar en la construcción nacional.-

 

¿Sigue estando dentro de los proyectos del SAdeM la Ley del músico?

MLV: Claro que sí. La derogación por decreto de la reglamentación del Estatuto Profesional fue un golpe durísimo para profesión. Pero en 2009, ni bien ganamos la conducción,  nos pusimos a trabajar en un anteproyecto de ley que supla a la 14.597, lo discutimos a través de redes sociales y reuniones con compañeros que fueron enriqueciendo el proyecto. Una vez redactado lo presentamos de la mano del diputado Plaini y lamentablemente no fue tratado con lo que perdió estado parlamentario.-  Tenemos la intención de volver a presentarlo. No obstante, y como parte del plan de acción discutido y aprobado en los dos plenarios de delegados nacionales que ya hemos realizado, estamos discutiendo proyectos de ley provinciales en Córdoba, Tucumán, Misiones y Jujuy; en Chubut y Tierra del Fuego ya fueron aprobadas y estamos trabajando sobre la reglamentación.

En esos anteproyectos provinciales, tanto como en el proyecto de ley nacional, se articulan derechos como el contrato escrito, la jornada laboral, la salud, entre otras cosas, y fundamentalmente se intenta establecer un mecanismo de aportes para poder acceder a la jubilación, derecho del que estamos excluidos desde siempre. Si bien hemos podido jubilar a algunos compañeros a través de un acuerdo con el SAdeM, el objetivo es instituirlo e incluir a todos los compañeros en este beneficio.

 

¿En qué punto está ese gran objetivo “histórico” que es la federalización del SAdeM?

MLV: La federalización del SAdeM es “EL proyecto” de esta agrupación. Estamos convencidos de la necesidad de hacer crecer el Sindicato y transformarlo en único y federal. El mapa de la Argentina está atomizado con la existencia de algunos sindicatos en algunas provincias que le dan pocas respuestas a los trabajadores, y cuya fuerza es muy cuestionable ya que se enmarcan en territorios pequeños y con poco acompañamiento de sus bases.

La creación del SAdeM nacional apareció como una necesidad para enfrentar la flexibilización de los 90, que impactó directamente en nuestra profesión generando un cambio cultural inmenso en que los músicos dejamos de sentirnos trabajadores y en un instante pasamos a ser considerados independientes. Estaba claro que había que construir una herramienta capaz de dar batalla a la desregulación de nuestra actividad y resistir la pérdida de derechos que nos empujaba con cada vez más fuerza a la nada. Así en hace 8 años, ya habiendo ganado la elección, pusimos en marcha la transformación del sindicato, reformamos el estatuto incorporando la figura de las seccionales y reglamentamos su funcionamiento, discutimos CCT con aplicación nacional, presentamos los pedidos de extensión de las personerías de SAdeM y OSdeM, abrimos seccionales y comenzamos a caminar.

En la actualidad hay sedes conformadas y en pleno movimiento en Tucumán, Jujuy, Córdoba, Chubut, Tierra del Fuego y Misiones; y avanzamos en la apertura de Santiago del Estero y San Juan. La OSdeM ya tiene personería nacional.

Hoy nos estamos planteando un nuevo objetivo. Más allá de continuar llegando allí donde aparezca la necesidad, queremos dar un nuevo paso en este proceso de federalización. Hoy estamos incorporando como candidatos a la conducción nacional y al directorio de Obra social a delegados de todas las seccionales.  Creemos que es estratégico sumar a estos compañeros al órgano de conducción más importante del sindicato: con ello le estaremos imprimiendo al Consejo Directivo Nacional esa mirada federal y abarcativa, sobre todo cuando la realidad indica que necesitamos de manera urgente diseñar un plan de acción nacional para enfrentar el ajuste feroz que el gobierno nacional viene aplicando, y que promete agravarse después de octubre.

 

¿Cuál es la propuesta para profundizar la federalización?

MLV: En principio, nos proponemos avanzar en una nueva reforma estatutaria que le dé autonomía política y económica a las seccionales. Y esto tiene una explicación muy sencilla. Como dije, la necesidad del SAdeM nacional nació en los 90 cuando intentaron que los músicos fuéramos incorporados a las filas del trabajo autónomo. Hoy la gran dificultad que los trabajadores de la música tenemos en el interior del país es que nos obligan a tramitar el monotributo y facturar como independientes. En un contexto de cierre de fuentes de trabajo ese monotributo termina siendo una deuda, ya que lo tramitamos para facturar una actuación cada tanto, aunque la obligación fiscal es todos los meses. Y eso sin contar que la simple figura de la locación nos excluye de los beneficios que otorgan los CCT y la legislación laboral, convirtiéndonos en socios de los empleadores solidariamente responsables civil y penalmente. Esto nos obliga a nacionalizar la caja de salarios que administramos por ley y abrirla en cada una de las seccionales, con el objeto de garantizar el pago de las actuaciones a través del CUIT del SAdeM y fundamentalmente controlar que se abonen los mínimos de convenio; allanando, por otra parte, la discusión acerca del vínculo establecido entre el empleador y el músico.

Por otro lado, y fundamentalmente, debemos garantizar que las conducciones seccionales dejen de ser un brazo de la conducción nacional y sean elegidas directamente por los compañeros de cada provincia. Si bien el estatuto actual establece la delegación de mandato por parte del CDN, nosotros lo hemos hecho respetando las decisiones de las asambleas seccionales; pero es hora de instituirlo y garantizar la continuidad o no de las direcciones seccionales por el voto directo de los compañeros de cada región. Dicho de otra forma: queremos que los dirigentes seccionales dejen de ser delegados nuestros en la provincia y se transformen en delegados de las provincias ante el CDN.

 

¿Qué propuestas son las más importantes en el proyecto o plataforma que presentan en la elección?

MLV: La primera, la fundamental te diría, es profundizar el proceso de federalización iniciado hace ya 8 años. ¿Cómo pensamos hacerlo? En principio, como dijimos, incorporando a la conducción dirigentes de las diferentes seccionales. En segundo lugar nos proponemos avanzar en la reforma estatutaria para darles a las seccionales mayor protagonismo e independencia.

Trabajar para la apertura de la caja de salarios en las seccionales y discutir en territorio CCT específicos enmarcados en los CCT ya nacionalizados.

Además nos planteamos continuar con la apertura de sedes de OSdeM en cada provincia. Por ahora sólo abrimos Santa Fe y Córdoba, pero ya estamos trabajando para llevarla a Chubut y Tierra del Fuego. Y tenemos que mencionar también el armado del Centro de Derivación que acabamos de estrenar en el subsuelo de nuestro edificio de la Av. Belgrano en Buenos Aires. La idea es trabajar en los consultorios un centro de atención especializado en salud mental y que atienda fundamentalmente adicciones y violencia de género, dos problemáticas que atraviesan nuestra profesión de manera transversal. Y ya como muy ambicioso ─pero no dejamos de soñarlo─, tenemos el proyecto de conformar un equipo interdisciplinario que aborde las patologías profesionales con políticas de prevención. Y para ello nos parece estratégico articular con la Secretaría de Cultura del Sindicato, incorporando estos temas en la currícula de la EPM.

Por último estamos pensando en federalizar también la Escuela Popular de Música y transformarla en una herramienta de formación y capacitación que atienda la problemática de la profesión de manera integral; que se ocupe de formar músicos conscientes del mercado al que se incorporarán como trabajadores a la hora de egresar.

Nuestra profesión cambió de manera paradigmática hace ya un par de décadas. De alguna manera hay que nutrir los programas de estudio para que los pibes sepan, cuando egresan, cuál es la realidad y cómo se mueve el mercado de la música hoy en día. No sólo desde el punto de vista laboral ─cuáles son los derechos, qué convenios rigen la actividad, la obra social etc.─, sino también incorporar contenido acerca de la autoproducción y difusión de las obras, seguridad en el escenario, el derecho intelectual, y la capacitación sindical. Cada año egresan de la EPM y del Instituto Superior de Música Popular decenas de músicos que engrosarán las filas de “monotributistas” y que no tendrán la menor idea de los derechos que nos asisten en el ejercicio de la profesión si no modificamos el concepto con el que encaramos la formación y capacitación en la EPM.

 Eso sonó a autocrítica, no?

MLV: Seguro, y no es la única. Creo que nos hemos equivocado en muchas cosas: es el riesgo que se corre cuando caminás por terreno desconocido y el proceso de federalización es algo nuevo que constituye en sí mismo un desafío inmenso para nosotros. Nos equivocamos por ejemplo, a mi criterio, en la manera de comunicar. No supimos hacer público el inmenso trabajo hecho hasta acá, ni lo estratégico que significa el armado del sindicato único. Muchos compañeros no tienen idea del cambio estructural que está en marcha en el SAdeM, y que no la tengan es responsabilidad nuestra.

Otra cuestión en la que estamos demorados es en la reestructuración administrativa del SAdeM, en preparar la institución para contener la apertura de cada vez más seccionales y todo lo que ello implica. Pensar en un  equipo de dirigentes, gerentes, empleados administrativos e inspectores formados en este concepto federal del sindicato es algo que nos debemos. Ya comenzamos a trabajar en ese sentido. Quien visite la institución en estos días podrá verlo, desde la redistribución de espacios físicos hasta el programa de capacitación para el personal administrativo que estamos arrancando este mes. Venimos demorados en esta tarea, que debimos arrancar hace un tiempo ya.

Sin ir más lejos, seguimos con el mismo reglamento electoral de hace 20 años, cuando este sindicato votaba autoridades en CABA y Gran Buenos Aires. Hoy los plazos son insuficientes, y se trabaja a destajo para cumplirlos, ya que incorporamos mesas de votación en 5 provincias. Si se considera lo inmenso que es este país, se entiende que es necesario ampliar esos plazos y hacerlos más cómodos y amigables para quienes participamos del proceso electoral. .- En fin, si algo aprendimos en este camino es que los músicos necesitamos una herramienta eficaz que nos permita pelear por nuestros derechos, que ese camino es arduo, lento por momentos y plagado de dificultades, pero sin duda estamos preparados para enfrentar el desafío, encarar la nueva etapa y avanzar en la construcción del SAdeM Federal.-

 

Entrevista a Ricardo Vernazza, Secretario General del SAdeM

Con la llamada ‘libertad sindical’ quieren debilitar al movimiento obrero e imponer la flexibilización laboral”

LN.- Estuviste en Chile dando un curso de capacitación para dirigentes de músicos.  ¿En qué consiste esa capacitación? ¿Se trata de conocer las normativas internacionales que atañen a los músicos?

Estuve en Chile los días 29 y 30 de noviembre y 1º de diciembre, en el Taller “Organización Sindical e Igualdad de Género” que se llevó a cabo en Santiago. El objetivo era capacitar a dirigentes sindicales chilenos en temas como Propiedad Intelectual y Gestión Colectiva, Comunicación Interna y Externa y Modernización Sindical, Derechos Laborales, Transparencia y Gobernabilidad e Igualdad de Género. La FIM,además, nos presentó sus campañas internacionales.

También participaron la compañera Deborah Cheyne, Presidenta del Sindicato de Músicos de Rio de Janeiro y Vicepresidenta de la FIM, y Benoît Machuel, Secretario General de la FIM. Y hubo exposiciones de expertos chilenos en Derecho Intelectual, y otros de la OIT y de la Sociedad de Gestión de derecho de intérprete.

De la capacitación participaron los compañeros propuestos por el Sindicato de Músicos de Chile (Sitmuch) y de otros sindicatos de músicos de ese país. Fueron tres días muy interesantes de intercambio de experiencias.

LN.- ¿Cómo viste la situación de las organizaciones sindicales que representan a los músicos en Chile?

Creo que Chile es el mejor ejemplo de hacia dónde el capitalismo internacional y su llamada “libertad sindical” nos quieren llevar: a debilitar al movimiento obrero e imponer la flexibilización laboral.

Chile tiene registrados unos 12.000 sindicatos en condiciones de discutir condiciones de trabajo, cuando en Argentina, con más del doble de trabajadores, solo hay 1.300. Allá los convenios colectivos se discuten por empresa, y las empresas tienen la posibilidad de crear registros parcializados de su explotación, por lo cual una empresa con muchos trabajadores puede discutir en forma parcial sus condiciones de trabajo. Esto genera una dispersión del movimiento obrero, que es la ganancia de los empresarios…

En el caso de los sindicatos de músicos es lo mismo: conocí al menos seis sindicatos que representan músicos en alguna actividad, y las atipicidades de la profesión -como la multiplicidad de empleadores- complican aún más la posibilidad de tener convenios colectivos que les garanticen condiciones de trabajo decentes a los trabajadores músicos chilenos. Aunque tienen una ley nacional que obliga a firmar contratos, no hay organizaciones fuertes que lo puedan controlar. Los compañeros de los sindicatos de músicos chilenos tienen mucho trabajo para poder generar una organización que dignifique la profesión de músico.

LN.- ¿Cuál es la inserción actual del SADEM en la FIM? Entiendo que tu designación como capacitador implica un reconocimiento, tanto personal como hacia el SADEM…

El SAdeM está visto en la región y en el mundo como un ejemplo exitoso de sindicato del sector, y el movimiento obrero argentino es un modelo admirado en el mundo. De modo que nuestras experiencias son muy tenidas en cuenta cuando se quieren mostrar ejemplos que les puedan servir a los compañeros en su organización, en la región latinoamericana y en el mundo.

La normativa laboral argentina relativa a los músicos es una gran fuente de legislación internacional. La Ley del Ejecutante Musical, la Condición Fiscal del músico, los Convenios Colectivos, y los Libres Deudas en los medios de comunicación y en el cine, son herramientas que están a la altura de las mejores normativas internacionales.

La Obra Social de Músicos (OSdeM) también es un ejemplo en el mundo, ya que no hay otro sindicato de trabajadores músicos con su propio servicio de salud. Y la Escuela Popular de Música y el Instituto Superior de Música Popular, el estudio de grabación del SAdeM, el Pub y los servicios de turismo y recreación también son muy valorados.

En lo personal, para mí es un orgullo ser quien muestre nuestra organización, tanto en lo que nos va bien como en lo que no nos sale tan bien… Y el mayor orgullo lo tuve cuando fui elegido por la FIM para estar entre los delegados que representamos a los trabajadores en el Foro de discusión sobre la situación laboral en el ámbito de los medios y la cultura en la OIT, que se hizo en 2014 en Ginebra. Fui uno de los ocho representantes de actores, periodistas, técnicos y músicos: una experiencia espectacular.

En la semana del 12 de diciembre de 2016, además, se realiza en Lima, Perú, una reunión de sindicatos de músicos de toda la región latinoamericana, donde participa muy activamente nuestra compañera María Laura Vigliecca.

LN.- 2016 fue un año de muchos cambios en la Argentina. ¿Cómo se posiciona el SAdeM frente a las cuestiones referidas a la situación de los trabajadores: la CGT, la posible convocatoria a un paro general, la cuestión del llamado “impuesto a las ganancias” (incluyendo las exenciones que ahora se debaten en el Congreso), etc.?

Efectivamente hay muchos cambios, en un momento económico que desde el 2015 impactó profundamente en el trabajo de los músicos. El 2015 fue un año electoral, con muchas elecciones: seis en Capital, otras tantas en cada distrito… Y eso siempre impacta en el trabajo de los músicos, ya que las propuestas políticas inundan los medios y las calles, por lo que muchos empresarios no arriesgan en propuestas musicales ya que la difusión es tapada por la política.

Si le sumamos a esto que ya abundaban los problemas económicos, tanto en Argentina como en la región, resultó un año muy malo para el trabajo de los músicos. En estas condiciones fue que debimos encarar un cambio de gobierno nacional. Y tenemos ahora un gobierno que, además de favorecer esta situación, la profundizó con los tarifazos y su correspondiente impacto en los costos de las producciones musicales, el abrupto quite de la pauta oficial que desfinanció a la mayoría de los medios de comunicación -lo que provocó la desaparición de muchos puestos de trabajo y el ajuste de los pocos que quedaron-, y la profundización de la crisis económica de los hogares, donde hoy las familias se preocupan más por llegar a fin de mes con comida en la mesa que por ver un show.

Nuestro mayor esfuerzo en las paritarias estuvo destinado a mantener el salario en los mismos niveles de poder de compra sin perder fuentes de trabajo, ya que el carácter eventual característico de nuestra profesión hace que el empresariado acepte un nivel salarial y luego lo distribuya en menos bolsillos. Y trabajamos en conjunto con los demás sindicatos estatales para resistir los despidos de trabajadores en el Estado.

Donde sentimos el impacto fue en la organización sindical. El aumento de los costos hizo que tuviéramos problemas para pagar los sueldos a los empleados del SAdeM, cuestión que fuimos solucionando hacia el término del año.

Desde lo político seguimos apoyando las reivindicaciones generales, particularmente la derogación del “impuesto al trabajo” y el aumento de salarios a los jubilados. Y nos preocupa profundamente el nivel de trabajadores no registrados: los músicos estamos en ese segmento, pero cuando empieza a haber problemas generales de pérdida de fuentes de trabajo este reclamo desaparece de todas las agendas políticas: es como si tener un trabajo precario fuera menos malo que no tenerlo… Nosotros seguimos trabajando en ese sentido con el ministerio de Trabajo a nivel tanto nacional como provincial.

A partir de la unificación de las CGTs, perdimos una participación más activa en esa organización. Nos tocó dejar nuestro lugar en el Consejo Directivo de la CGT Azopardo, y como no estuvimos de acuerdo respecto de la forma en que se organizó la unidad -especialmente en que la encabece un triunvirato, y la escasa representación de los sindicatos más chicos-, aunque no nos fuimos de la CGT, no estamos participando de las decisiones y debates que se dan en ese ámbito.

Pondremos nuestro esfuerzo en mejorar el control de los convenios para que no perdamos fuentes de trabajo.Y procuraremos que la unidad sindical con los demás trabajadores de cada actividad nos dé la posibilidad de reunir las fuerzas necesarias para que nuestros salarios no sigan perdiendo poder adquisitivo.