Entrevistas a delegados en nuestra asamblea nacional, comenzamos con Jujuy

En el marco de nuestra asamblea nacional ordinaria y extraordinaria, aprovechamos la oportunidad de tener a todos nuestros para entrevistarlos y conocer las distintas realidad que se viven a lo largo y ancho de nuestro vasto país, comenzamos bien desde nuestro norte con el Cro. Apu Condori, delegado y referente del SADeM en Jujuy

Estos han sido años difíciles para todos los compañeros y compañeras. Pero en la nuestra que es una seccional joven, hemos estado en pie de lucha para conquistar nuevos derechos. Porque hemos estado muy postergados, y suele ser difícil porque el músico es muy individualista, cree que si le va mal es porque no es tan bueno…
Hemos empezado un trabajo de concientización en Jujuy, en Tilcara, en Humahuaca, en Purmamarca, es decir en lugares donde se trabaja mucho para el turismo, y en El Carmen, San Pedro, Perico, La Quiaca, Abrapampa. Hay muchos compañeros que tocan pasando la gorra, y nosotros les explicamos "No, no es así, porque vos no vas en el horario que vos querés sino en el que te dice el dueño del lugar que está llegando el contingente; el poncho, la guitarra, el charango, la quena, la zampoña, las ojotas, el sombrero: todo es nuestro, nada nos dan, y estás tocando para el turista… Y el repertorio tampoco: si te salís de “El cóndor pasa”, “El humahuaqueño” o “El quebradeño” y querés tocar otro tema, no te dejan… Lograr que el compañero entienda que eso es relación de dependencia es complicado.
Otro tema es el de las compañeras. Hay muchas compañeras músicas, pero cuando vienen los festivales no hay una sola mujer, todos grupos de changos… A veces esto genera discusiones en el propio sindicato, con compañeros que te dicen “no, loco, si sos bueno vas a llegar” y no es así, porque de hecho no hay las mismas posibilidades; y las chicas más jóvenes ni siquiera tienen referentes mujeres que las vean arriba del escenario. Hay ya algunas compañeras que van teniendo su lugar, y otras chicas nuevas que tocan, y otras más que no sólo están peleando por el cupo sino que están en el movimiento feminista.
Nosotros intentamos integrar todo esto al SAdeM de la provincia. Desde el SAdeM nacional tenemos directivas de avanzar en esos temas. Tenemos una Secretaría de Género y Diversidad, y la idea nuestra es dar esa apertura. Yo tengo tres hijas, la del medio estudia batería, así que todo eso es algo que también nos interpela…
Ahora tenemos delegados en prácticamente todo los departamentos. En el futuro próximo tenemos pensado sacar ordenanzas que regulen la actividad, por lo menos 3 o 4 que sienten precedentes y que nos sirvan para ir a un proyecto de Ley del Músico de la provincia de Jujuy. Otro objetivo es tener la sede, que hoy no tenemos, y necesitamos el acompañamiento del nivel nacional para tener estructura. Nosotros
siempre estamos presentes, como cuando hace un par de meses en El Talar se cayó en una actuación en vivo una torre de iluminación sobre dos compañeros del grupo “Los Criollos”. Los buscamos, los encontramos; pero hay que tener en cuenta que a veces hay miedo, de hablar, de accionar contra la municipalidad, capaz que no te llaman más y te quedás sin laburo… Otro caso: los coros y orquestas del Bicentenario, más de cien trabajadores, estuvieron más de seis meses sin cobrar…
Nuestra labor de delegado gremial, de militante de los derechos laborales, tiene que superar el escollo de la política nacional. Nosotros no podemos hacer la concesión de no dar esas batallas para conquistar derechos. Más allá de la esperanza popular que
haya con los cambios actuales, el hecho por ejemplo de que el gobierno de Jujuy no sea del mismo palo que el nacional no debe importarnos: nosotros hacemos política sindical, no partidaria, y la hacemos en favor de los derechos laborales, y los tenemos
que conquistar con cualquier gobierno.

Gracias Ruben Lauffer, Compañero de la Secretaria de Prensa del SADeM.

ASAMBLEA NACIONAL ORDINARIA Y EXTRAORDINARIA DEL SADeM 2019

ASAMBLEA NACIONAL ORDINARIA Y EXTRAORDINARIA en nuestra sede central del SADeM donde participaron las delegaciones de todo el país.

Gracias a todos y todas por este gran esfuerzo.

PLAN DE ACCION DEL EJERCICIO 2019, aprobado por la Asamblea Nacional Ordinaria del 12/12/2019.

En el año de mayor profundización del ajuste donde la patronal encuentra las mejores condiciones para avanzar contra los derechos laborales, seguiremos trabajando en estos ejes políticos sindicales:

CONTRA LA CRIMINALIZACION DE LA MÚSICA Y DE LOS MÚSICOS CALLEJEROS: La lucha contra la criminalización de la música debe profundizarse. Debemos reclamar mas derechos de los compañeros músicos callejeros y en cada calle de la Argentina. Hay que estar muy atento a cada modificación del Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires que este gobierno proponga, ya que sabemos que le doblamos el codo cuando con la lucha le modificamos el proyecto anterior, que criminalizaba brutalmente a los músicos callejeros e imponía el secuestro de los instrumentos de los compañeros. Volverán a la carga, por lo que debemos estar atentos. Seguiremos acompañando el proyecto de Ley Provincial del diputado Miguel Funes, que toma la ordenanza de Pinamar como base y la lleva a toda la provincia de Buenos Aires, y la presentaremos en cada lugar del país donde haya un concejal que nos ponga el hombro. Considerar a la música como un “ruido molesto” criminaliza a cada músico en su lugar de estudio, práctica, ensayo o trabajo, trabajaremos en una normativa que vaya en el camino de la normativa nacional e internacional que considera a la música como un patrimonio de la humanidad.

POR LA EQUIDAD DE GENERO: Ante la inequidad existente en el mundo musical con respecto a las mujeres, el colectivo LGTBIQ y los pueblos originarios creamos la Secretaría de Género y Diversidad. Profundizamos nuestra participación en todas esas luchas que la mujer está protagonizando. Seguiremos acompañando la lucha de las mujeres en el #NiUnaMenos, en la lucha por la Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito. “Por Mas Mujeres Músicas en el Escenario” ya es ley, trabajaremos para que se cumplan con los cupos estipulados, trabajaremos en poner en práctica lo propuesto en el Taller de Género de Montevideo de la FIM, mantendremos nuestro espacio de “Mujeres en la Música” y seguiremos atendiendo cada denuncia de compañeras que sufren de acoso. Trabajaremos en la capacitación sindical de este nuevo espacio de mujeres, ya que todavía hay muchas normas que necesitamos para lograr la equidad de género en las leyes laborales.

POR LA INCLUSIÓN DE LOS MÚSICOS EN LOS BENEFICIOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL: No abandonamos la lucha de siempre, la de incluir a los músicos en los beneficios de la Seguridad Social. Nuestra insistencia ante cada gobierno de turno, logró la convicción de la necesidad de que los músicos tengamos los derechos que tienen los demás trabajadores. La jubilación, pensión, obra social, asignaciones familiares y seguridad en el trabajo. Nuestra propuesta, una propuesta que desde hace años venimos consultando con los músicos y que se enriqueció con los aportes, hoy tiene una contundencia que no resiste objeciones. El proyecto de Ley Nacional y cada proyecto provincial presentado hasta hoy, refuerza nuestra propuesta. Solo nos falta la voluntad política del gobierno de turno para apropiarnos de estos derechos.

POR UN SADEM FEDERAL: La organización de seccionales en cada provincia y la extensión territorial de la personería gremial del SADEM a todo el país, la extensión territorial de los convenios colectivos de trabajo es la tarea que nos propusimos al comienzo de nuestra gestión, y más allá de que logramos avances, sigue siendo el objetivo para lograr mejores condiciones de trabajo. El profundo compromiso de esta conducción con su objetivo de llevar la mejor herramienta de defensa colectiva de los trabajadores a TODO EL PAIS, el trabajo arduo del Consejo Directivo, y el tozudo trabajo de un grupo de compañeros músicos de las provincias tuvo como reconocimiento esta conquista. Nos queda continuar el trabajo de la mano de los compañeros de Jujuy, Tierra del Fuego, Chubut, Córdoba, Misiones, Tucumán, Santiago del Estero, La Plata, garantizar la organización en las demás provincias. Trabajaremos para cumplir con las obligaciones legales que el Ministerio de Trabajo nos exige para la personería gremial nacional, pero con nuestra inscripción podemos seguir trabajando en la organización de seccionales. La extensión territorial de la OBRA SOCIAL DE MUSICOS (OSDEM) a todo el país, lo que nos da la oportunidad de cumplir nuestro sueño, sueño y objetivo fundacional de esta conducción, el sueño de llevarle salud a todos los músicos de argentina y a su grupo familiar, el sueño de que los músicos tengan una cobertura de salud de acuerdo a su dignidad de trabajadores, y que conozca sus necesidades y patologías profesionales es un hecho. La organización de cada delegación de la Obra Social ahí donde los músicos la necesitan es el trabajo a seguir. Mientras tanto estamos trabajando con la Superintendencia de Salud de la Nación para poder reincorporar a todos esos compañeros que trabajan eventualmente a nuestra cobertura de salud, compañeros que expulsó la nefasta Ley de Prepagas.

POR LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO OBRERO: Ante un inminente cambio de autoridades en la CGT, con un triunvirato que fue incapaz de frenar la profundización del ajuste, y con ello la pérdida brutal de fuentes de trabajo, nos encolumnamos con sindicatos que fueron excluidos de la central para modificar el rumbo de la conducción del movimiento obrero organizado. El cambio de Gobierno Nacional nos da la posibilidad de cambiar el rumbo económico, y el movimiento obrero no debe estar al margen de las decisiones fundamentales de la Nación. Mantenemos el compromiso de participación en la Confederación Sindical de Trabajadores de los Medios de la Comunicación Social (COSITMECOS), y en la Confederación Argentina de Trabajadores del Espectáculo (CATE), que son muy buenos espacios para enfrentar al avance patronal contra los convenios.
La participación en las CGT y COSITMECOS provinciales nos da el apoyo gremial necesario para la concreción de los objetivos nacionales que nos impusimos.
Con la Federación Internacional de Músicos (FIM), seguiremos trabajando en la organización y los derechos a nivel regional, trabajo que nos permitió constituirnos en un referente regional de los Sindicatos de Músicos Latinoamericanos, nos abre la posibilidad del apoyo internacional para trabajos regionales que fortalezcan nuestras conquistas.

POR EL SALARIO Y LAS FUENTES DE TRABAJO: El seguimiento de los distintos Convenios Colectivos de Trabajo de las distintas ramas es el principal objetivo de la Secretaría Gremial. Profundizaremos la lucha contra el “PAGAR PARA TOCAR” y por el cumplimiento del CCT 112/90. En Televisión, nos abocaremos a la recuperación salarial de los compañeros estables, como así también a mantener los puestos de trabajo ante la crisis del sector. En Teatros, el objetivo principal es el seguimiento de la obligación empresarial de la contratación de músicos en vivo, en la recuperación del salario y seguiremos vigilantes de la persecución a los compañeros que son voceros del SADEM en cada elenco.
La presencia física del SADEM en cada puesto de trabajo permite a los músicos recuperar la confianza en su organización. En Cine seguiremos el control del Convenio Colectivo a través del INCAA, defendiendo además esta importante herramienta de producción nacional, la creación de la Multisectorial para la Ficción es un buen espacio, trabajaremos con los compañeros del sector para mejorar las condiciones de contratación y control. En TV seguiremos defendiendo el convenio, en especial contra ARTEAR, la empresa del Grupo Clarín que explota el canal 13, que ya está en la justicia. Seguiremos analizando y decidiendo cada cuestión en las asambleas de sector, con cada compañero donde esta decisión modifica sus condiciones de trabajo. El cambio de gestión y la recuperación del Ministerio de Trabajo, nos permitirá tener mejor control en las empresas, esperamos que el ministerio de curso a nuestras denuncias y homologue los acuerdos que hasta hoy el Macrismo nos negó. Es prioridad nuestra participación en el REGIMEN DE CONCERTACIÓN MUSICAL que debe transformarse en una gran generadora de puestos de trabajo en locales nocturnos, ya que no sólo obliga a la contratación de músicos en vivo, sino que además asegura el salario de los trabajadores, siendo también una muy buena herramienta para combatir el “Pagar para Tocar”.

Y además, seguiremos trabajando en el día a día. En la atención de las denuncias de los compañeros, en la caja de salario, jubilando músicos, asesorando en las cuestiones impositivas, en la capacitación desde la Escuela Popular de Música, desde el Instituto Superior de Música Popular, en el Centro de Capacitación, en persona y a distancia. Seguiremos con nuestras propuestas culturales desde nuestros auditorios. Y seguiremos siendo un espacio de discusión, dando espacio a distintas charlas y a los trabajadores que luchan, como fueron los encuentros de Ciencia, de Tierra, Techo y Trabajo, y de las luchas de los compañeros de la CETEP o de la Asamblea de Médicos Residentes y Concurrentes de la Ciudad. Vamos a seguir en este camino, sin temer a las clausuras, apretes y persecuciones que sufrimos desde los organismos de control.

Independencia política y de los empresarios, la participación activa en las organizaciones que representan a los trabajadores en general y en particular del sector y la gestión eficiente de los recursos es la mejor receta para poder cumplir con el objetivo de llevar condiciones dignas de trabajo, la salud, la capacitación, la inclusión en los beneficios de la Seguridad Social y la organización de los músicos en cada lugar del país. Un objetivo de este año, el objetivo de siempre.

La unidad sindical es necesaria para recuperar los derechos que el gobierno macrista nos quitó

Marcelo “Máquina” Levicoy, secretario gremial del SAdeM

“La unidad sindical es necesaria para recuperar los derechos que el gobierno macrista nos quitó”

 

Complementando la charla que recientemente tuvimos con el secretario general del Sindicato Argentino de Músicos, La Nota conversó brevemente con el secretario gremial de nuestro SAdeM, Marcelo Levicoy (“Máquina”). ¿Qué situación nos dejan cuatro años de macrismo a los trabajadores de la música? ¿Por qué se habla de la necesaria unidad del movimiento sindical para la etapa que se inicia? Estos fueron los ejes de la charla que aquí transcribimos.

 

Máquina: Las políticas del macrismo nos han dejado a los trabajadores en una desprotección absoluta, especialmente en materia de seguridad e higiene. También con la modificación de las leyes de ART. Se ha ido avanzando en contra de los trabajadores. Esto lo vivimos recientemente, por ejemplo, en el accidente que costó la vida de un compañero que trabajaba en las obras del aeropuerto de Ezeiza y dejó a otros 13 con heridas de distinta gravedad.

Los músicos no estamos exentos de esto. Un hecho puntual en el último tiempo fue el accidente del compañero Sergio Denis. Nosotros siempre decimos que si se puede evitar no es un “accidente” sino negligencia. Y en este caso se podría haber evitado con una simple red de contención cubriendo el foso, o tapándolo con una placa para que no se convirtiera en un riesgo potencial por la caída de algún músico, como sucedió…

Posteriormente tuvimos otro hecho en El Talar, provincia de Jujuy, donde el cantante del grupo Los Criollos y otro compañero del mismo grupo fueron golpeados por una columna de iluminación que se desplomó sobre el escenario en pleno show. El compañero terminó con suturas en la cabeza, pero ni los organizadores del evento ni la municipalidad se hicieron cargo, aunque los compañeros del grupo denunciaron que no había policía y que habían tenido que ir al hospital por sus propios medios.

Una semana después, en Salta, durante un recital de Diego Torres, se prendió fuego el telón…

A nosotros nos preocupan estas cosas, ya que si bien los trabajadores de la música somos trabajadores en relación de dependencia, ciertos organizadores de eventos no cumplen con las leyes de ART, ni con sus obligaciones contractuales; como suele decirse, la actitud de muchos es “si pasa, pasa”. Pero resulta que los músicos estamos exponiendo nuestra vida cada vez que nos subimos a un escenario.

La Nota: …Y eso es parte de la política de precarización laboral que se acentuó en los últimos años…

M.: Totalmente. En Jujuy nosotros denunciamos esto con los compañeros de la seccional, y empezamos a organizar una respuesta desde lo sindical. Nuestra idea es empezar a dar la discusión de fondo: los músicos somos trabajadores, y tenemos los mismos derechos que cualquier otro trabajador en el país. Sin embargo estos derechos se nos vienen negando, desde que tiraron abajo el decreto reglamentario de la ley 14.597 (“Ley del Músico”). Es momento de poner sobre la mesa la discusión real, porque no podemos permitir que los compañeros sigan exponiendo sus vidas para trabajar, por buscar el mango y parar la olla.

LN: Teniendo en cuenta que todo esto es parte de una política de precarización que va mucho más allá de los músicos y abarca a todos los sectores de trabajadores, ¿cómo ves la evolución posible del movimiento sindical ─del que el SAdeM forma parte─ para el período que se inicia a partir de las elecciones que tendrán lugar en esta misma semana?

M.: Vengo sosteniendo que la única salida posible para frenar el avance de las patronales es la unidad del movimiento obrero. No es una cuestión que tenga que ver sólo con el neoliberalismo, sino con una política global en el mundo. Se está precarizando cada vez más a los trabajadores, llevándolos a la llamada “gig economy”, transformándolos en autónomos y monotributistas, y como siempre maximizando la ganancia  de las grandes patronales. La plusvalía sigue rigiendo el mundo…

Un movimiento obrero organizado, activo, fuerte, es la única forma de frenar este proceso. Por eso vemos bien este acercamiento de sectores que estaban nucleados en otra central obrera como la CTA y han manifestado su intención de volver a la CGT. Ciertamente hay que tener en cuenta las cuestiones estatutarias que deben respetarse, hay procedimientos legales que realizar; pero entendemos que el movimiento obrero unificado es la única salida para frenar el ajuste brutal que se viene dando, no sólo en el plano nacional sino también en el internacional.

LN: El movimiento obrero es un conglomerado de corrientes muy diversas. ¿No hay una parte de ese movimiento que acompañó las políticas contra las que hemos venido luchando? Y ¿unidad para qué, en la nueva etapa?

M.: Una de las primeras cosas por las que el movimiento obrero debe traccionar es para retrotraer las leyes que se han aprobado para quitarle derechos a los jubilados. O más bien retrotraer el paquete de leyes completo que afecta a los trabajadores: la de ART con la modificación de la indemnización, etc. 

Si bien el gobierno tuvo que dar marcha atrás porque la Corte Suprema se expidió señalando el carácter inconstitucional de la reforma referida a las indemnizaciones, el propio gobierno y la derecha en general ─como varios de los candidatos que intervinieron en el debate preelectoral─ siguen hablando de “reforma laboral”. Por eso es necesaria la unidad del movimiento obrero. Si nosotros en la Argentina seguimos resistiendo a transformarnos en un país totalmente precarizado, es porque todavía queda algo de aquel movimiento obrero histórico, aquél que paró un país y que le dijo “basta” a la Dictadura… 

Aunque haya algunos compañeros que no entendieron y se marearon con las mieles del poder, muchos otros siguen con los ideales en alto y no bajaron ninguna bandera. Necesitamos un movimiento obrero unido para impedir la llamada “reforma laboral”, y para recuperar los derechos que el gobierno macrista nos quitó.

Crisis económica, elecciones, unificación del Movimiento Obrero, La Nota y Ricardo Vernazza Sec. gral. del SADeM

Ricardo Vernazza, Sec. General del SAdeM

“A los únicos que les conviene un movimiento obrero unificado es a los trabajadores”

 

Prácticamente a las puertas de las elecciones nacionales, y en medio de la abismal crisis que estremece todo el cuerpo social del país, La Nota dialogó con Ricardo Vernazza, secretario general de nuestro Sindicato Argentino de Músicos, para repasar la condición particular de los músicos argentinos frente a la situación social y la ubicación del SAdeM ante las actuales perspectivas de reunificación sindical.

 

LN: Hoy hay dos cosas que dominan el escenario nacional: la tremenda crisis social, económica y política que nos dejan estos cuatro años de Macri; y la proximidad de las elecciones presidenciales, todo lo que se va alineando alrededor de eso, y la posición del SAdeM…

RV: Los músicos venimos sufriendo la crisis desde hace ya unos cuantos años, y ahora estamos cayendo en un pozo casi sin fondo. Yo suelo decir que los músicos somos como los canarios que los mineros llevan a la mina: son los primeros que se mueren cuando empieza a faltar el oxígeno. Los músicos somos los primeros en perder la fuente de trabajo cuando la crisis empieza a afectar a los sectores populares. Cuando a la gente le falta el dinero, lo primero que recorta son sus actividades culturales.

Ya el 2015 fue un año muy difícil para los músicos, porque la crisis ya golpeaba fuertemente; aunque en esos tiempos todavía el Estado invertía mucho dinero en cultura, la actividad privada ya empezaba a sentir la crisis. De entonces a hoy esa actividad fue cayendo abruptamente, y está llegando a afectar a sectores a los que nunca había llegado. Por ejemplo a los alumnos que venían a domicilio. Antes no había trabajo pero los alumnos seguían estudiando; hoy los compañeros docentes te dicen que están teniendo en su casa la mitad de los alumnos que tenían antes. Es decir, hoy ya estamos perdiendo las fuentes de mantención de nuestras familias.

Esto se ve crudamente en lo que tiene que ver con la salud: cada vez vienen más compañeros a la Obra Social, y cada vez hay más gente que ni siquiera puede acceder a la Obra Social porque no pueden sostener el pago de la cuota. Nosotros estamos trabajando en forma solidaria con algunos compañeros enfermos y que no tienen el dinero para atenderse.

Es una crisis que no se soluciona exclusivamente con las paritarias: la paritaria le soluciona el problema a los compañeros que tienen trabajo… Este año hemos podido acomodar las paritarias en algunos lugares; en Teatro hemos tenido más obras que en otros momentos, algo bastante raro: hubo más comedias musicales, y estos compañeros han podido recibir un aumento importante que hemos conseguido coordinadamente con ellos. Pero todavía no pudimos cerrar la paritaria con la televisión de aire, donde también estamos acompañando los paros que se están haciendo. Ningín sindicato pudo cerrar ahí la paritaria de este año, simplemente porque la cámara empresaria se niega a reconocer las revisiones que firmó el año pasado; no sólo el porcentaje de aumento de este año ─a principios de 2019 nosotros acordamos un aumento que ya quedó totalmente desfasado─ sino que tampoco nos pusimos de acuerdo sobre los porcentajes del año pasado. Así que ahora allí estamos doblemente complicados, porque no estamos de acuerdo ni con el salario del año pasado ni con el de este año… Y esto con una crisis económica muy importante en el sector.

Así que los compañeros que están trabajando tienen problemas salariales, pero lo principal es la pérdida de puestos de trabajo, incluyendo los organismos estables, como las bandas. En algunas hemos avanzado mucho, por ejemplo en Morón avanzamos en el reconocimiento del trabajo profesional del músico con el consiguiente aumento salarial; los compañeros de Tierra del Fuego están muy contentos porque los de la Banda Municipal de Ushuaia consiguieron su nueva sala de ensayos del SAdeM para televisión; y ahí conseguimos también una cantidad de terrenos para que el SAdeM pueda efectivizar un plan de viviendas para los compañeros. Pero al mismo tiempo no hemos podido paliar la crisis general en lo relacionado con los salarios.

LN: Decías que la crisis tiene una dimensión que no se resuelve con las paritarias, sino que requiere reconstruir el mercado interno, la actividad económica en general y la actividad social. ¿Qué pueden hacer los sectores populares en el futuro próximo para ayudar a eso?

RV: La paritaria no puede solucionar la situación en el marco coyuntural de este gobierno de Macri… El salario es el mejor ditribuidor de la riqueza; me lo dijo una vez Néstor Kirchner. La paritaria debería ser el lugar que tendiese a una distribución más equitativa de la riqueza. 

Digo “en la coyuntura de este gobierno” porque nosotros todavía no hemos obtenido la homologación de los aumentos del año pasado. El ministerio de Trabajo, hoy degradado a Secretaría, ha sido puesto en manos de gente que no le está dando el funcionamiento que le corresponde. De modo que los sindicatos tenemos que hacer un doble esfuerzo, porque cuando discutimos con los empresarios un aumento salarial, después tenemos que discutir con cada uno de sus asociados para que lo cumpla, porque el ministerio no los homologa; y por eso ni siquiera se los puede denunciar, ya que si no está homologado no tienen la obligación de cumplirlo. Nosotros por ejemplo venimos discutiendo los salarios de este año para la TV abierta, y ni siquiera nos han llamado a ratificar el aumento del año pasado…

Y si no está homologado no te lo pagan; esto se ve mucho más en otras instancias. Por ejemplo el caso de Canal 7, que no paga ni lo que está homologado, ni tampoco el resto de los salarios, por lo cual tuvimos que hacer denuncias al Ministerio de Trabajo que, pasado ya un año y medio, ni siquiera citó a las partes para empezar a discutir esta cuestión.

Hoy por hoy, estamos con un gobierno que usa el Ministerio de Trabajo para sostener la baja del salario, es decir contra los propios trabajadores. Yo creo que las paritarias son el camino, porque son lo que mejora el salario, y el salario es el mejor distribuidor de la riqueza. Tenemos que recuperar el poder adquisitivo, y eso no está en los planes del gobierno de Macri.

LN: ¿Cuál es ahora nuestro espacio gremial nacional? ¿Cómo ves la perspectiva de la unificación de la CGT? Y ¿para qué sirve esa unificación?

RV: El SAdeM sigue estando afiliado a la CGT. Nunca nos fuimos de la central, más allá de haber sido uno de los 36 sindicatos que impugnaron el congreso donde se formó el “triunvirato” por considerar que, por un lado, ese triunvirato era legalmente inadmisible porque el estatuto no lo permite, y, por el otro, que sin discutir para qué nos reuníamos iba a ser otra derrota para el movimiento obrero. Y así fue: hoy tenemos un Consejo Directivo de la CGT que no tiene el reconocimiento del movimiento obrero. 

Hoy la coyuntura hace que tengamos que empezar a pensar en la unidad. Nosotros no participamos de la conducción, pero sí estamos a la espera de que se convoque al secretariado para conformar una nueva conducción, ya que pensamos que la actual no es legítima. El año que viene hay renovación de autoridades, y todos los sindicatos tenemos la intención de lograr una unificación. Por eso fue muy importante la declaración de la CTA donde hace pública su intención de entrar en un proceso de unificación. 

De todos modos, los titulares de los diarios parecen demasiado optimistas cuando dicen “la CTA votó entrar a la CGT”… Por empezar la CTA no puede entrar a la CGT porque las dos son organizaciones de tercer grado; en todo caso cada sindicato de la CTA podrá pedir la reafiliación a la CGT, o pagar las cuotas que les quedaron sin pagar… Pero sí se está marcando la decisión de iniciar un proceso de unidad de una parte del movimiento obrero. Una parte, porque ante todo estaría bueno que la propia CTA se unifique, ya que hay tres, y hasta ahora la intención la tiene sólo una. De todos modos en esa reunión reciente el SAdeM fue invitado por la CTA como “organización fraternal”, y nosotros tenemos muy buena relación con muchas organizaciones del movimiento obrero, no solamente las que están en la CGT, y participaremos en los próximos congresos que se hagan para el 2020.

Yo no creo que a ningún presidente le convenga una CGT unificada. A los únicos que les conviene eso es a los trabajadores. En general los presidentes prefieren no tener encima semejante poder de presión. Pero a nosotros sí nos conviene: o bien porque haya un gobierno que sigue avanzando en quitarnos nuestros derechos; o para apoyar a un gobierno que quiera defender nuestros derechos ante la gran presión desde afuera. 

Esto hay que tenerlo en cuenta, porque la Argentina es uno de los pocos países que mantienen muchos derechos laborales, y hay una fuerte ofensiva, incluso dentro de la OIT, para que los perdamos. En el actual contexto internacional el trabajo “independiente” y el “eventualismo” son cada vez mayores, y prolifera la economía “gig” (algo así como lo que los músicos llamamos una “tocada”), que toma precisamente a los músicos como ejemplo de una modalidad de ir, tocar, llevarse una monedita haciendo lo suyo… y todo sin trabajo regular y sin ninguna relación de dependencia. Hoy hay una corriente mundial ─empezando por el Fondo Monetario Internacional─ que sostiene que ese es el camino por el que tienen que ir las relaciones laborales. Un ejemplo: Polonia ya tiene el 90% de los trabajadores en negro, a los que les llaman “independientes”…

LN: Si se establece acá un pacto social, ¿qué va a pasar con ese tipo de orientación?

RV: No sé, pero el mundo es el que nos está empujando a eso. En Francia Macron hizo desaparecer por decreto la jornada de trabajo: a los franceses se los contrata por una cantidad de horas, con lo que en la práctica están las 24 horas del día a disposición del empleador o esperando que los llamen…

Por eso es importante que los trabajadores estemos unidos para enfrentar estas tendencias. En el caso de que tengamos un gobierno que avance en ese sentido nos vamos a oponer; y si hay un gobierno que no lo haga lo apoyaremos desde la calle. Unidos somos invencibles.

Charla con Rolando Goldman, Sec. de Cultura del SADeM, a raíz de su reciente libro

“La cultura es un terreno de disputa”

 

Con motivo de la reciente publicación de su libro ¿Gestión cultural o política cultural? Aportes posibles hacia la construcción del trabajo en el terreno de la cultura (Ciccus, 2019), La Nota dialogó con el músico Rolando Goldman, quien además de su reconocida trayectoria en la difusión nacional e internacional de su instrumento −el charango− y de la música popular argentina, fue Director Nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación (2004-2009) y es Secretario de Cultura de nuestro Sindicato Argentino de Músicos.

 

LN: Acabás de presentar tu nuevo libro. Seguramente hace muchos meses que venías trabajando en él, y ve la luz en los umbrales octubre de 2019: ¿la fecha en que se publica tiene algo que ver con la proximidad de la elección presidencial y el posible cambio de gobierno?

RG: Bueno, de elaboración deben ser más de cien meses… (Risas). Cuando dejamos el espacio que teníamos en la Secretaría de Cultura de la Nación, en julio de 2009, con varios compañeros nos planteamos que valía la pena hacer un registro de todo lo que se había hecho en el país; por un lado como registro en sí mismo, pero también para que quien quisiera pudiera tomar elementos para reproducirlo. A partir de ahí yo me puse a escribir algo, después lo dejé, etc. No es que haga 10 años que estoy escribiendo este libro, pero desde hace unos 4 años, cuando asumió el gobierno de Macri, escribirlo ya fue una necesidad, dado el destino que tuvieron los programas que habíamos puesto en práctica.

Según mis cálculos debía publicarse en un año; pero no es fácil escribir un libro, ni terminarlo. Y terminó saliendo ahora. Así que no, no tiene ninguna relación con lo electoral.

LN: Recordanos cuándo tuviste ese cargo en la Secretaría de Cultura de la Nación.

RG: Fui designado Director Nacional de Artes por Torcuato Di Tella el 1º de enero de 2004. Cuando lo echaron continué en el cargo −por recomendación del propio Torcuato− con José Nun todo el tiempo que él estuvo, hasta julio de 2009, cuando también él fue echado. O sea, cinco años y medio, durante los cuales pudimos plasmar y desarrollar bastante profundamente algunas ideas que teníamos.

LN: El título de tu libro pone en un plano de comparación las palabras “gestión” y “política” en relación a lo cultural. ¿Querés decir que lo cultural no es una cuestión administrativa sino una política, una visión integral del desarrollo cultural?

RG: Quizá sea una herencia que me quedó de Torcuato Di Tella… Tanto con él como con Nun aprendí muchísimo, además de haber tenido mucha libertad para trabajar y mucha empatía con los dos. Torcuato tenía un estilo bastante provocador, y digo “herencia” porque en este título está la idea de provocar al menos una discusión… 

En la política el lenguaje no es ingenuo, ni neutro; y en el terreno de la cultura mucho menos. En el libro hay planteos hechos desde lo teórico, y también me meto en el lenguaje. Creo que hablar de gestión o administración cultural plantea un enfoque supuestamente desideologizado, cuantitativo, empresarial, cosa que no es. Además supone que quienes deben trabajar en esta área son los que “saben”, subestimando la política. Por lo tanto, con el título planteo una advertencia sobre esto. 

En el plano del lenguaje a veces se plantean expresiones que adoptamos y terminan quedando instaladas y reproducimos sin darnos cuenta, como la “cultura universal” o la “música universal”, que en realidad jamás son “universales”, ya que en esas expresiones nunca se incluye por ejemplo a la música creada en África, ni en América, ni la música popular europea, ni la actual; está reducida a un período, en general el siglo XIX o anterior, de la música creada en Europa occidental…

 

LN: …para no hablar de las llamadas “industrias” culturales…

RG: Claro, ese es otro ejemplo. Algunos hasta causan gracia. Hace algunos años acá había llegado desde España el término de “curadores”. Primero eran los que colgaban los cuadros, pero después terminaron siendo más importantes que los artistas. Su tarea es valiosa, pero creo que el lenguaje esconce otras cosas. Hace unos años, en España y en Europa se dejó de hablar de curadores: ahora se habla de “comisario”, el comisario cultural que es el que vela por el cuidado de las obras. Ese término no llegó aquí por razones casi obvias, porque tendría otra connotación. Pero prueba que los términos nunca son ingenuos. Y en el libro se ven más ejemplos de eso.

LN: El tipo de proyectos que vos pusiste en práctica desde la Secretaría, y los que seguís impulsando ahora, ponen sobre el tapete el concepto −aparentemente básico y obvio− de cultura. ¿Qué entendés vos por cultura, el cual también es un terreno de disputa?

RG: Es absolutamente un terreno de disputa; la cultura y en particular las artes. Hay muchas definiciones, pero hay una que resume mi idea: la que concibe la cultura como una síntesis de las prácticas sociales. En todo, en la vida cotidiana, está la cultura. Incluidas desde ya las contradicciones que impregnan las prácticas sociales. 

Lo que pudimos plasmar en aquellos años parte de un momento que creo que fue una bisagra en nuestra historia: los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001. Esos hechos provocaron un retroceso de las clases dominantes, aunque luego se reagruparon y pudieron volver a avanzar en estos últimos años. No es casual que haya sido en ese momento cuando pudimos plasmar los programas de música en las fábricas, y teatro en las fábricas. En cambio en los ’90 −hoy parece absurdo− la misma Secretaría de Cultura impulsaba un programa de “Música en los countries”: los elencos artísticos estables de la SCN tocaban en Los Lagartos, un country de la zona de Pilar… Era aquéllo de “pizza con champán”, un producto de lo que pasaba en esos años en la sociedad. Fue la creatividad y la lucha del pueblo lo que generó experiencias como las de fábricas o empresas recuperadas por los trabajadores, donde desde el Estado −al menos desde una parte de él, y con todas sus contradicciones− se impulsaban actividades artísticas en esos establecimientos (fábricas o espacios de trabajo), reflejando un aval de la gente a los trabajadores; y para éstos no era lo mismo estar peleando solos contra el mundo que sentir ese apoyo…

LN: ¿Te referís a espectáculos llevados desde afuera a las fábricas, o a espectáculos hechos por los propios trabajadores?

RG: El objetivo que nos planteamos al crear esos programas era esto último. En una primera etapa llevamos conciertos y obras de teatro, para luego pasar a la segunda etapa; cosa que logramos con el teatro pero no con la música. Hicimos muchísimos conciertos, de música académica, de música popular, de artistas algunos conocidos y otros no, de elencos estables… Que el Ballet Folklórico Nacional, la Orquesta Juan de Dios Filiberto, la Orquesta Sinfónica Nacional, fueran a tocar a esos ámbitos, implicaba también un compromiso desde las estructuras del Estado, y también una intención de generar conciencia en los trabajadores artistas sobre aspectos claves: de dónde provienen sus propios salarios, a quién va dirigido su trabajo.

 

Ese proceso fue muy interesante, porque al inicio hubo cierta resistencia de algunos sectores. Pero el primer concierto que organizamos, que fue el de la Orquesta Sinfónica Nacional en la planta Renacer (ex-Aurora) de Ushuaia en 2004, fue impresionante, y eso provocó un quiebre en los mismos músicos; algunos de ellos veían esta idea con mucho entusiasmo, pero otros bastante menos… Vivir esa experiencia fue muy favorable para todos, para la gente de la fábrica, para la comunidad de Ushuaia, pero también para los músicos.

Al mismo tiempo mirábamos críticamente a algunas ex fábricas que se transformaban en centros culturales… Nosotros no pretendíamos eso, pero sí colaborar en la gestación de propuestas elaboradas por los propios trabajadores y sus familias. Eso lo logramos con una experiencia piloto de teatro en las afueras de la ciudad de Mendoza, que fue maravillosa. Allí convocamos a un referente muy importante del teatro popular, Ernesto “el Flaco” Suárez −un referente para todo el continente, no por casualidad prácticamente desconocido en Buenos Aires−, que trabaja con mucho dramatismo y a la vez con mucho humor (se tuvo que ir en el ’76 y recorrió varios países de América Latina −Perú, Ecuador− haciendo extraordinarias experiencias de teatro popular; y después relataba esa época bromeando: “me gané la beca Videla…”). Con él y otros compañeros, allá por el 2008, se hizo un trabajo en las afueras de la ciudad de Mendoza, primero de recopilación de la historia de una fábrica de ladrillos; con eso se hizo una obra de teatro que se puso en escena en la propia fábrica los domingos, donde los actores eran trabajadores, vecinos, estudiantes de teatro de la zona, con un guión elaborado por ellos y bajo la dirección del “Flaco” Suárez. Era conmovedor, todo el mundo terminaba llorando; tuvo un tremendo impacto. Esa experiencia está plasmada en el libro.

Nunca sostuvimos que las que llevábamos a la práctica eran ideas originales. Muchas veces uno toma ideas que están “flotando” en el ambiente. En realidad uno no sabe si no hay algún antecedente de las cosas que uno hace. Al programa de Orquestas Infantiles y Juveniles de Instrumentos Latinoamericanos, nosotros le pusimos el nombre de Andrés Chazarreta porque, además de ser un muy reconocido recopilador de la música popular, fue quien en la década del ’30 del siglo pasado creó la primera orquesta de arte nativo en Santiago del Estero. O sea que siempre hay algún antecedente si uno bucea un poco para rescatar esas cosas…

LN: Y finalmente, la perspectiva. ¿Tu libro sugiere alguna propuesta sobre qué política cultural desarrollar?

RG: Bueno, la propuesta de hecho está plasmada en la descripción de esos programas, incluso narrando las dificultades con las que nos encontramos. Se plantea una forma de trabajar, algunas ideas que pudieron plasmarse en realidades… Algunas de ellas aún subsisten, aunque desfinanciadas y en menor medida que lo que querríamos. Todo eso con una mirada muy volcada hacia lo social y hacia lo federal. 

Y sobre esto: una de las mayores trabas que hay en el área de Cultura de la Nación, más allá del bajo presupuesto que suele destinarse a esta área, es que la mayor parte de ese presupuesto se vuelca en la ciudad de Buenos Aires: acá es donde están la Biblioteca Nacional, el Teatro Nacional Cervantes, muchos museos nacionales; acá tienen su sede los elencos artísticos, y así sucesivamente. Nosotros planteamos que una parte importante debería volcarse a las provincias. Por eso hicimos pocas iniciativas en la ciudad de Buenos Aires. Pero también muchas veces sufrimos trabas burocráticas. 

Nosotros planteábamos la cultura mirada como proceso y no a través de “eventos”; con esa concepción se hicieron muchísimos recitales y conciertos en todo el país, y nosotros planteábamos que los músicos que participaban también fueran del interior; o sea que lo “federal” no fuera hacer un concierto en Formosa pero el músico viviera en Buenos Aires, sino músicos de la provincia. Eso generaba una erogación presupuestaria mayor por el traslado, problemas burocráticos en los contratos, etc., pero luchábamos contra eso. 

La misma situación se reproducía en las provincias, ya que las capitales provinciales están acostumbradas a generar esta misma relación respecto de los municipios… Es un engranaje muy difícil de destrabar.

 

LN: En medio de la tremenda crisis económica y social que padece el país, y especialmente desde el punto de vista presupuestario, ¿se pueden hacer cosas?

RG: En realidad, no se puede no hacer. El hacer es una obligación. Y, de hecho, siempre se hace… El compromiso, la creatividad de muchos animadores culturales, artistas, y del pueblo en general, hace que por un lado uno sienta que nuestra cultura popular no corre riesgo −a diferencia de lo que quizá suceda en los países llamados “centrales”−, ya que una cosa es lo que aparece en la TV y otra lo que sucede en la vida real. La música de raíz folklórica tiene larga vida. No veo riesgo en eso, salvo quizá las cosas −algunas de mucho valor y otras no tanto− que vienen con esta verdadera inundación de cosas que llegan de afuera. Yo creo que no se debe rechazar porque sí lo que venga de afuera, sino tener una mirada crítica sobre eso y tomar lo que valga la pena.

Entrevista a Sergio Vainroj, Músico y Veterano de Malvinas

El Himno inconcluso

 

¿Cuántas historias valiosas de lucha y de vida ─y de música─ tenemos junto a nosotros, o pasan a centímetros sin que las veamos? También las hay en el SAdeM. Como la de Sergio Vainroj, pianista, acordeonista, flautista, veterano de Malvinas y ejecutante de nuestro Himno Nacional en circunstancias tan inéditas como las que describió para La Nota. Como músico, Sergio es además autor del tango “Soldado bueno”, único homenaje tanguero que se conozca a los conscriptos de aquella gesta. Y como docente donó para nuestra Escuela Popular de Música un material didáctico elaborado sobre la experiencia que aquí relata.

 

LN: ¿Qué trabajos estás haciendo como músico? ¿Cómo llegaste al Sindicato de Músicos?

SV: Yo soy pianista. Ahora tengo 56 años. Estudié desde muy chico y empecé a actuar formalmente a los 14, en el ’77-’78… Mis padres no eran músicos, pero en mi casa se respiraba música, y a mí siempre me gustó la música.

En el Sindicato estoy desde el 2000-2001. Yo venía trabajando desde hacía años como músico solista; formé agrupaciones como pianista y también como acordeonista, pero fundamentalmente soy solista. Durante algunos años me dediqué a la música klezmer, una música de origen balcánico, una especie de fusión con contenidos culturales judíos y otros no. Y también soy docente en escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires. En los ’80 trabajé en escuelas e instituciones de la colectividad judía, como docente y como músico, pero ahora hace ya 18 años que me desempeño en el nivel secundario.

La idea de afiliarme surgió por un amigo, yo ni sabía de la existencia de un sindicato de músicos; él me lo sugirió, y la verdad que me causó mucha satisfacción saber que estábamos representados. Y en estos días vine al SAdeM a tramitar mi jubilación. Porque yo, además de músico, soy veterano de Malvinas, soldado conscripto: me tocó combatir en Malvinas, y los veteranos tenemos la posibilidad de una jubilación anticipada; pero hay que reunir 20 años de aportes, y yo tengo 18. Por eso ahora estoy previniendo esa complicación… También tengo una carrera musical ─ya que actué como pianista en teatros, salas, etc.─ y quiero jubilarme como músico; y como muchas veces los músicos no exigimos a nuestros empleadores una constancia, o los empleadores no nos hacen los aportes porque consideran que la música no es un trabajo, resulta que me quedé sin esos aportes. A mí no me falta tanto, sólo dos años: podría trabajar dos años más y prescindir de esos aportes; pero la verdad creo que me corresponde que el ANSES reconozca esos años.

LN: ¿Y en el SAdeM encontraste el respaldo que esperabas?

SV: Sí, muchísimo. La verdad que estoy muy agradecido, porque el SAdeM me hizo una nota, muy linda y muy bien fundamentada, para presentar al ANSES. Así que estoy asombrado, agradecido, y veremos qué curso tiene… Si lo logro, lo consideraría no sólo una satisfacción personal, sino tambièn para todos los músicos. Moralmente nos corresponde, y legalmente sé que hay proyectos de ley para reconocer el trabajo musical. Lo pienso, incluso, a raíz de mi participación musical en Malvinas, un episodio único que me tocó vivir cuando fui prisionero de los ingleses. O sea que el logro tendrìa un valor no sólo individual, sino social.

LN: Según el video que me hiciste llegar, resulta que no sólo sos pianista y acordeonista, sino también flautista…

SV: Bueno, lo que pasa es que yo amo la música desde que nací, y como de chico mis padres no tenían recursos suficientes como para comprarme un piano, me compraron una flauta dulce. Ese fue mi primer instrumento, sacaba al toque cualquier canción. Y me la llevé cuando me convocaron al servicio militar y después a Malvinas, porque me acompañaba a todas partes… Antes de que los ingleses desembarcaran y empezara la guerra propiamente dicha, siempre que me pedían (o que se podía) yo tocaba algún tema en la flauta.

LN: Contanos cómo fue el episodio del piano y el himno nacional que tocaste estando prisionero…

SV: Cuando pasó toda la guerra y tras el alto el fuego se pactó la rendición, pasamos a estar a las órdenes de los ingleses. Nos hicieron caminar encolumnados hasta el aeropuerto a 3 kilómetros para dejar todo el armamento y volver esos 3 km hasta el puerto, donde estaban los buques que nos traerían de vuelta a la Argentina. Yo fui a parar al Canberra, un barco que era inglés pero no de guerra sino contratado a una empresa de turismo; tenía un montón de salones, confiterías, etc. Habían sacado todo lo que tenía que ver con turismo ─mesas, sillas─, pero en una de esas confiterías, donde nos alojaron el primer día, no habían podido sacar el piano. Nos hicieron sentar en ese gran salón. Éramos unos 300. Yo, desde chico, donde hay un piano me olvido de dónde estoy y quiero ir a tocar… Le di con el codo a mi amigo Carlos Sabin (más tarde fallecido en un accidente, en el 2003), le mostré el piano, y él me alentó a que fuera a tocar. Yo le dije que éramos prisioneros, que nos iban a matar. Pero él me alentó. Así que me acerqué al soldado ingés que estaba junto al piano y le dije “I play the piano”. “OK”, me dijo, y levantó la tapa del piano. Empecé a tocar: Bach, “Adiós nonino” de Piazzolla, “Let it be” de Los Beatles que los soldados ingleses empezaron a tararear…

En ese ambiente calefaccionado al que llegábamos después de días de soportar llovizna y temperaturas bajo cero, se creó un gran silencio… Hasta que Carlos Sabin me dijo “Sergio, tocá el himno”, y otros compañeros insistieron. Yo interpreté esa necesidad, ese sentimiento de identidad; era como decir “estamos prisioneros pero la peleamos hasta el final”. Y empecè con los acordes del Himno Nacional. Llegué a tocar una buena parte. Para los soldados ingleses era una música más, pero un oficial argentino dijo “Soldados, todos de pie!”, y todos se pararon. Fue una reacción instantánea. Los ingleses no entendían nada, pero se dieron cuenta de que pasaba algo: empezaron a pedir refuerzos, escuchábamos las botas corriendo por los pasillos, y empezaron a gritar “Sit down!. Sit down!”. El inglés que me había abierto el piano me revoleó y me empujó con la culata del fusil, y fui a caer sobre mis compañeros sentados en el piso. Todavía me acuerdo del ruido de las correderas de los fusiles y los soldados apuntándonos…

Durante muchos años yo no conté este episodio, porque a la vuelta al continente los militares nos obligaron a firmar un pacto de silencio: sólo se nos permitía hablar de la geografía de Malvinas, pero nada de la guerra… Costó muchos años hablar sobre Malvinas. Pero un día lo conté, y mi papá me sugirió escribirlo. Lo escribí y lo presenté, con el título “El Himno inconcluso”, en un certamen literario del Ejército sobre historias verídicas de guerra. Y obtuve el 2° premio.

Después de Malvinas, a nosotros la dictadura nos mal llamó “Los chicos de la guerra”, como aquella película de Bebe Kamin que es muy pobre, porque no refleja lo que fue esa guerra. Nosotros éramos chicos de edad ─teníamos 18 o 19 años─, pero lo guerra nos hizo hombres de un día al otro: bailar con la muerte todos los días, y ver morir a compañeros, fue dejar de ser “chicos”, y pasar a ser combatientes por la vida. La causa era muy justa porque se trataba de la soberanía nacional, y por todo el apoyo popular que hubo; pero no estuvo bien manejada. La causa de Malvinas la tenemos metida desde la infancia y desde muchas generaciones atrás, por razones territoriales y también históricas. Es un tema colonial. Pero esa guerra fue un invento de la dictadura para quedarse, porque ya se terminaba su “misión” en la Argentina, como en toda América Latina…

LN: Por eso tocar el Himno en esas circunstancias fue un gesto muy simbólico. Supongo que muchos de tus compañeros te lo habrán dicho después…

SV: Sí, me lo dijeron y me lo siguen diciendo. Y más cuando se supo quién había sido el que tocó el Himno, por ejemplo en una de nuestras reuniones de los viernes en el Centro de Veteranos de Guerra de Morón, al que pertenezco.

Media sanción a la Ley de Cupo Femenino en los escenarios

Un avance decisivo de las mujeres artistas y especialmente músicas hacia la equidad de género: la Cámara de Senadores dio su aprobación al proyecto de Ley de Cupo Femenino en los escenarios argentinos.

La Nota entrevistó brevemente a Nadiah Demarco, Secretaria de Género y Diversidad del SadeM.

 

¿La ley es de alcance nacional o con alcance sólo en la ciudad de Buenos Aires?

Quien la está debatiendo es el Congreso Nacional. Ahora ya tiene media sanción de Senadores y falta la media sanción de Diputados.

¿Qué fue lo que motivó la propuesta de crear esta ley? ¿ Ocurrían discriminaciones en los festivales?

Esta ley se propone porque la participación de las mujeres músicas en los escenarios es significativamente menor que la de los hombres. ¡Y no es que haya pocas mujeres músicas! Pero sucede que los organizadores no las programan, o no les permiten participar en los festivales. Por eso tomamos el tema desde el SadeM, que a través mío estuvo presente en la presentación de la ley en el Congreso y apoyó de diferentes maneras para que la ley recibiera esta media sanción.

¿Qué cambia en los escenarios con la aprobación de la ley? ¿Y qué significación te parece que tiene en toda la gran movida del movimineto de mujeres actualmente en marcha?

Con la aprobación de la ley ─es decir si recibe la media sanción que falta de Diputados─ los organizadores tendrán que programar un 30% de mujeres en los escenarios, ya sean solistas, agrupaciones mixtas o agrupaciones sólo de mujeres.

Es un avance muy importante para crear una sociedad musical más equitativa. Como solemos decir, podés estar de acuerdo o no con las leyes de cupo, pero estas leyes son discriminaciones positivas, ya que si bien al principio son obligaciones, luego de un tiempo de implementada se transformará en algo culturalmente correcto, que es como debería haber sido desde un principio.

 

Copenhague: Músicos freelance, seguridad social y modelo sindical

Entrevista a Ricardo Vernazza, secretario general del SAdeM

Los días 27 y 28 de mayo Ricardo Vernazza, secretario general del SadeM, participó en Copenhague ─capital de Dinamarca─ en la Conferencia Internacional de Freelance. Organizada por la Federación Internacional de Músicos (FIM), la Conferencia reunió a unos 150 delegados de sindicatos de músicos de más de 30 países para debatir la situación actual los músicos de este sector específico.


RV:
 En la Argentina esos músicos vendrían a ser los mal llamados “músicos independientes” o “autogestionados”. Aunque desde el punto de vista de la normativa impositiva en la Argentina esa categoría no existe: o sos músico patrón porque te auto-producís, o sos músico-empleado porque dependés de tu cachet.

La Nota: Que se realice una conferencia internacional sobre el tema significa que hay muchos músicos en esa condición…

RV: Hace mucho tiempo que la FIM viene expresando su preocupación con esto, principalmente porque ya muchos países han avanzado sobre esta normativa y hay muchos músicos a los que ya se considera autónomos. Y esto es parte de una ofensiva general en la que se empieza a considerar “autónomos” a todos los trabajadores. Y aparecen posiciones como la de Polonia, donde ya prácticamente el 80 por ciento de los trabajadores son considerados “independientes”. Es decir, hay un avance generalizado sobre los derechos laborales, y la forma de hacerlo es ponerlos bajo la figura de “autónomos”.

En un principio, a los sindicatos europeos esta perspectiva les pareció interesante; lo de ser “independientes” a los músicos les gustó… Pero después se encontraron con que cuando el sindicato negociaba salarios o establecía un salario mínimo, los comisariados de la Comunidad Europea empezaron a castigar a los sindicatos por “cartelización”, aplicándoles la ley de monopolio… Esto pasó primero en Israel; después hubo una sentencia en Irlanda porque los músicos, los locutores, los bailarines etc. empezaron a ponerse de acuerdo en establecer un salario mínimo, y un tribunal sentenció a los sindicatos de ejercer un monopolio. Y esto asustó a los sindicatos, que temen que un día les llegue la carta-documento demandándolos por cartelización, con la consiguiente multa, pudiendo llegar hasta la pérdida de la personería… Y en consecuencia esos trabajadores están cada vez más lejos de sus derechos y del sistema de seguridad social, y con más dificultades para exigir un salario.

En una de las reuniones yo manifesté mi preocupación porque sindicatos muy poderosos, como el de Gran Bretaña, han terminado cediendo en cuestiones fundamentales, aceptando considerar freelance a músicos que desde el punto de vista legal son trabajadores en relación de dependencia.

LN: ¿Qué derechos se están perdiendo en consecuencia?

RV: Bueno, todos, desde el acceso a la seguridad social, hasta los que tienen que ver con el salario, la jornada de trabajo: no tienen salario mínimo, ni jornada máxima… Son trabajadores “independientes” a los que el empleador, que tiene mucho más poder, les impone trabajar jornadas eternas y con salarios miserables. Una verdadera simulación para esconder una relación de dependencia y apropiarse de sus derechos laborales y “delegarles” sus responsabilidades impositivas, civiles y penales.

LN: ¿Y ahora que se empiezan a comprobar estos efectos, qué movimientos se están dando?

RV: Bueno, por eso nos juntamos. Las conclusiones plantean un pedido a la Comunidad Europea de eliminar de las normativas sobre los músicos las denuncias de “cartelización”. El reclamo a los países africanos para permitir la creación de sindicatos de músicos.  Y también hay un interés, aunque desigual, de los sindicatos por atraer a los músicos “independientes” para que se afilien, para que puedan tener asesoramiento, etc. Y el especial compromiso de los sindicatos que poseemos normativa adecuada para defender a estos compañeros, de no regalar ningún derecho.


La experiencia del SAdeM en la Argentina

RV: La verdadera “bomba atómica” en la Conferencia se produjo cuando planteamos el tema Cromañón. Porque cuando hablamos de los derechos que se pierden se suele hablar del salario y la seguridad social, pero nosotros cuando sucedió lo de Cromañón en el 2005 vimos aparecer efectos mucho más graves, por ejemplo que los empleadores vuelcan sobre el trabajador sus responsabilidades civiles y penales. Claro, ahí todos se miraron entre sí, porque nadie había pensado en esas implicancias. Algunos, los ingleses por ejemplo, dijeron que ellos daban una especie de seguro por si los músicos tenían que afrontar alguna cuestión civil; ese es un relativo respaldo económico, pero no termina lo penal. Otros dijeron que ellos suben a sus páginas indicaciones sobre las condiciones que tienen que tener los lugares de trabajo, etc.; pero eso también es poner sobre la cabeza del músico la responsabilidad de controlar esas condiciones, cuando en realidad eso es una responsabilidad del Estado…

LN: En definitiva, ¿qué trajiste de Copenhague?

RV: Por un lado mi preocupación por el hecho de que sindicatos importantes permitan que el empleador considere freelance, por ejemplo, al sustituto (cambio) de un músico en la orquesta sinfónica del Estado, cuando allí te dan la partitura que tenés que tocar, establecen los horarios de ensayo y la fecha del concierto, y arrancan cuando baja la batuta del director… ¿Dónde está ahí lo “independiente”?

Estas concesiones no aparecen abiertamente. El problema es que hay un amplio abanico, que va desde los sindicatos africanos, que empezaron considerando independientes a todos los músicos, cuya consecuencia es que hoy no pueden crear sindicatos porque primero tienen que hacer reconocer que se trata de trabajadores en relación de dependencia, a la realidad francesa, donde ellos califican al músico como un trabajador “intermitente”, es decir eventual como lo reconoce la normativa argentina, que admite que el músico por lo general trabaja “salteado” y lo considera autónomo sólo cuando corre con el riesgo económico del evento, es decir cuando es productor, y por lo tanto su condición de producir está por encima de su condición como ejecutante musical.

Por el otro lado, la iniciativa que mencioné, de hacer ese reclamo ante las autoridades europeas, que son las que más controlan las normas relativas al monopolio, aunque en realidad es un reclamo ante las autoridades de todo el mundo. Y también el pedido a los países africanos de que permitan a los músicos freelance organizar sus sindicatos. Y lo mismo a Estados Unidos. Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que hay sindicatos a los que esto no les interesa, o que argumentan que a los músicos independientes no les interesa participar en los sindicatos (un delegado llegó a plantear que intentarlo equivale a querer bañar a un gato…).

Y una cosa buena también es que el debate resaltó las diferencias en lo relativo a la seguridad social y al modelo sindical.

“Una Ley que proteja pero también que asegure la libertad del artista”

Entrevista al Compañero Javier “Pato” Rearte desde Tucumán y con aporte de todo el equipo de nuestra querida delegación del “Jardín de la República”

 

LA NOTA- ¿Cómo fue en Tucumán la elaboración del proyecto de ley de
Reglamentación del Trabajo del Ejecutante Musical? ¿Qué participación buscaron
de los músicos de la provincia? ¿En qué aspectos les sirvió como referencia la ley
de Tierra del Fuego?
Pato: Al proyecto de ley lo fuimos elaborando en asambleas, comenzamos a hacer
territorio en distintos sectores de la provincia llegando hasta la zona de los valles
calchaquíes, con la idea de buscar información sobre la problemática de los músicos. A
partir de ahí fuimos sintetizando todo eso para ir elaborando el proyecto. Tomamos como
modelo la Ley nacional, y también nos sirvió la ley lograda en Tierra del Fuego, como
“modelo” para integrar ahí la problemática propia de la provincia.
También colaboró con esto la “Negra” (María Laura Vigliecca, secretaria de Organización
del SadeM nacional), que vino a Tucumán en varias oportunidades.
Así, reunión por reunión, se fue armando y corrigiendo, y se fueron resumiendo las
problemáticas parecidas de distintos lugares.

LA NOTA- ¿En qué punto está el trámite legislativo?
Pato: Una vez terminado de redactar, presentamos el proyecto ante la secretaría de
Cultura de la Legislatura. Pero la “durmieron” durante bastante tiempo, así que hace un
par de meses la volvimos a presentar, ahora a través del presidente subrogante de la
Legislatura. Y entonces ya ingresó con el compromiso de él de darle “estado
parlamentario”. La semana próxima vamos a tener una reunión para ver cómo seguimos
articulando para que el proyecto avance dentro de la Legislatura.

LA NOTA- ¿Qué importancia tiene en ésto la federalización del SAdeM? Qué
medidas de organización y movilización llevaron a cabo?
Pato: Lograr la federalización del SadeM sería muy importante, ya que así todo este
movimiento dejaría de ser el caso aislado de una sola provincia, y el reclamo tomaría más
fuerza. A medida que este tipo de movida se vaya armando en todas las provincias, toda
nuestra información se iría masificando, que es justamente lo que más nos cuesta. Y eso
haría mucho más fácil articular con los músicos de todo el país.
Somos concientes de que no es fácil modificar la conciencia de los músicos después de
tantos años de estar trabajando en la forma precarizada en que lo hacemos. La
federalización nos permitiría a todas las provincias hablar de lo mismo…
Tomamos algunas iniciativas, por ejemplo levantamos firmas para visibilizar lo de la ley.
Abordábamos lugares públicos en distintas partes de la provincia, levantando firmas y
charlando con los músicos de la zona, y también con la gente común, que nos apoyaba
con su firma acompañando este proyecto.

LA NOTA- Hicieron alguna otra iniciativa en relación a los músicos “callejeros”
¿Qué importancia tuvo para eso la ordenanza lograda en Pinamar?
Pato: Con respecto a los músicos callejeros, estamos trabajando con ellos desde
diciembre, cuando también empezaron a tener problemas en Tucumán. A ellos y a otros
artistas callejeros los echaron de algunos sectores públicos… Empezamos tomando una
de las peatonales más importantes del centro de la capital, visibilizando la problemática

ante el público. Y también para esto levantamos firmas: la gente firmaba en apoyo a los
artistas callejeros.
En esto tomamos como antecedente la Ordenanza lograda en Pinamar y tratar de
conseguir una parecida en Tucumán. Justo se dio el período de vacaciones en la
administración pública, así que el tema se debilitó temporalmente, pero ya estamos
volviendo a retomarlo.

LA NOTA- Qué significa en concreto para los trabajadores músicos "dignificar" su
profesión?
Pato: Creo que, como para cualquier trabajador, dignificar nuestro trabajo es la base para
sentirnos libres, y en nuestro caso que el artista sea libre para poder expresarse. Regular
la actividad sería fundamental para que el músico y cualquier artista tenga esa libertad, y
no ser esclavos o explotados, que es como muchos consideran al trabajador.

SADeM Tucumán

Delegados Provinciales

Julián Morel

Mauricio Suárez

Javier Rearte

Valeria Albarracín Andrés

Herrera Diego Lizárraga